El pasado noviembre, Rashida Tlaib, hija de inmigrantes palestinos, fue elegida representante en el Congreso de EEUU, convirtiéndose junto con Ilhan Omar, en las dos primeras musulmanas electas para servir en el organismo legislativo. Ello es apropiado en un país construido por la diversidad; el problema es que ambas tienen agendas propias muy distintas a los valores estadounidenses. Ya en funciones, Tlaib publicó un tweet embistiendo a los senadores que apoyan un proyecto de ley anti BDS, es decir, contra el boicot a Israel. Además, para muchos, dejó entrever una acusación de doble lealtad.