El antisionismo contemporáneo es la consecuencia inevitable de dos mil años de muy arraigada judeofobia. Las injusticias sufridas por el Estado de Israel son una continuación de la teología de desprecio, que se extiende por casi dos milenios. El antisionismo del Siglo XXI no siempre conducido por la judeofobia cristiana, aunque siglos de denigración cristiana, además de la importación del antisemitismo islámico, han proporcionado la base para los ataques contra Israel.