El británico Paul Johnson abre las casi 800 páginas de «Tiempos modernos» (1983) con la siguiente frase: «El mundo moderno comenzó el 29 de mayo de 1919…» Es bien conocida, la tendencia de los historiadores por destacar los «momentos pregnantes», hechos, instantes, fechas, que concentran y revelan la esencia misma de un tiempo histórico. El postulado de Johnson, tan arbitrario y aceptable como otros merece ser explorado, comenzando por el 28 de septiembre de 1905. En esa fecha, «Annalen der Physik» una prestigiosa revista alemana que se edita desde 1790 en Leipzig, publicó el último de una serie de cinco artículos de un joven científico de 25 años, un judío alemán, que vivía en Berna, Suiza.
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