En la semana de los logaritmos políticos, con las quinielas de los alcaldes abiertas en canal, da la impresión de que nada existe más allá de la política. Y, sin embargo, hay vida más allá de la política. El jueves por la noche, por ejemplo, 400 personas tuvimos tiempo de detener el tiempo y nos dedicamos una emotiva cena de homenaje. El anfitrión era el Keren Kayemet, el Fondo Nacional Judío dedicado a la plantación de árboles. Los homenajeados, los cinco bomberos que en el 2009 perdieron la vida mientras luchaban contra el fuego en Horta de Sant Joan. El lema del acto, «La luz de la esperanza». Y bajo esta luz –con la presencia de los cargos más importantes del país–, desde Artur Mas o Núria de Gispert, pasando por los consellers Puig i Pelegrí y los alcaldes Xavier Trias, Àngel Ros hasta el alcalde de Horta Àngel Ferràs, el Fondo Nacional Judío dio el pistoletazo de salida para plantar dos bosques, uno en la zona de los Reguers y el otro en el pueblo de Yattir, en el Néguev.
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