Se ha hecho esperar pero al final ha llegado. Tras anulaciones, polémicas, acusaciones, pifias e interminables obras, el tranvía es la nueva atracción de Jerusalén. No va muy rápido, de momento, pero ¿qué son unos minutos de más ante una década de retraso? Desde hace exactamente una semana, la santa Jerusalén disfruta del tranvía. El primero en Israel. Su proyecto de transporte más complejo es también un microcosmos ambulante social, político y religioso.