La descoordinación entre los principales miembros de la coalición internacional que ataca Libia (Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña), causaba dudas ayer sobre el objetivo de la intervención militar y recogía críticas de aquellos que se oponen.
La descoordinación entre los principales miembros de la coalición internacional que ataca Libia (Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña), causaba dudas ayer sobre el objetivo de la intervención militar y recogía críticas de aquellos que se oponen.
El Consejo Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Colorado se manifestó a favor de la resolución tomada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que demandó el cese del fuego en Libia, creó una zona de exclusión aérea sobre ese país y autorizó a los estados miembros de las Naciones Unidas a disponer las medidas necesarias para la protección de los civiles que pudieran verse alcanzados por el conflicto.
Qué hacemos con Muammar Gadafi?, se preguntan y repreguntan a sí mismos los aliados que comandan la ofensiva Odisea del amanecer. ¿Hay que atacar hasta derrocarlo o dejarlo volver a su carpa de beduino? Estados Unidos dijo que el líder libio no es un objetivo y reconoció que la operación podría finalizar con él aún en el poder. El Reino Unido, en cambio, dejó entrever que el mundo sería mejor sin Gadafi en el trono de la nación norteafricana. La situación ya ha abierto diferencias entre los aliados con respecto al manejo de la operación.
El estruendo de disparos despertó por tercera noche consecutiva a los habitantes de Trípoli. Los ataques aéreos de la coalición, en su ofensiva Odisea del amanecer, pretenden así impedir el avance de las fuerzas del régimen libio en dirección a Bengasi.