A 54 años de la masacre de Múnich, el asesinato de 11 integrantes de la delegación israelí durante los Juegos Olímpicos de 1972 permanece como una de las páginas más dolorosas de la historia del deporte y del terrorismo. Un ataque que convirtió un escenario de encuentro entre pueblos en el blanco de la violencia y que dejó una herida que todavía exige memoria y justicia.