Cecilia Custodio recibió una invitación de la Embajada Iraní para visitar ese país que tanto le llama la atención. Pese al asombro y el susto de sus allegados, aceptó. Viajó con la misma idea que tenía la Embajada: “desmitificar al monstruo”, pero que le quitaran el pasaporte al llegar al hotel y que no le permitieran salir a pasear sola cambiaron un poco su perspectiva. Su experiencia la narró en 40.000 caracteres, en dos crónicas para el semanario Voces, y ahora prepara un artículo para Público de España y otro para el Washington Diplomat de Estados Unidos.