¿Hasta dónde la difusión en medios de comunicación de mensajes que rozan el odio debe ser tolerada y protegida por el derecho a la libertad de expresión? Esta interrogante surge a diario en los medios de comunicación, en particular, cuando en editoriales o columnas de humor se tratan asuntos sensibles. La religión, la raza, la pertenencia a determinada nacionalidad o minoría, o las discapacidades generan polémica casi inmediata cuando son la inspiración para caricaturas, en las que suele hacerse una burla descarnada de los mismos.