Actualmente hay entre 12 y 14 millones de cristianos en el mundo árabe, que son descendientes de los antiguos habitantes de la región que no se convirtieron al Islam. La mayoría se concentra en siete países: el Líbano, donde constituyen entre el 35% y el 45% de la población, Palestina (entre el 5% y el 10%), Jordania ( entre el 6% y el 12%), Siria ( 10%) Sudán (10%) Egipto (entre el 6% y el 12%) e Irak (3%). En total, llegan a ser entre un 5% o un 6% de la población total, pero ese porcentaje se está reduciendo día tras día, debido a la violencia desatada por el extremismo islámico, cada día más poderoso y más influyente. Los cristianos se dividen entre unas 12 denominaciones diferentes, todas ellas de profundo arraigo en la región. Para los radicales islamistas no hay mayor diferencia entre un grupo y cristiano y otro: todos son infieles y por lo tanto, en el mejor de los casos, pueden aspirar a ser una minoría tolerada (dhimmis, en su definición tradicional).