La oposición de Rusia y China a toda medida para poner fin a la sangrienta represión siria, deja pocas opciones a Occidente y sus aliados árabes. Los «Amigos de Siria» podrían tener que depender de una lenta serie de sanciones, el acopio de asistencia humanitaria y militar para filtrar a cuentagotas a través de las fronteras, y llamamientos a resoluciones del Consejo de Seguridad cada vez más inocuas.