El Festival de Venecia vuelve a quedar en el centro de la polémica por la fuerte carga política que rodeó a algunas de las películas presentadas, especialmente el documental NAZA. Santiago Navajas cuestiona la transformación de los festivales de cine en escenarios de militancia y debate ideológico, y advierte sobre el lugar que ocupa el antisemitismo en esta nueva dinámica.