La palabra de denuncia, convertida en una letra escarlata que señala al adúltero pecador, es “sionista”, aplicada a todo aquel que no comulga con el catecismo progre antiisraelí. Por supuesto quienes lanzan el “insulto” no tienen ni idea de qué significa el concepto, y esa ignorancia, cuando la perpetran independentistas catalanes, raya la estupidez.