A casi ocho décadas de la liberación de Dachau, quedan cada vez menos testigos directos de aquel horror. El relato de uno de los últimos liberadores vivos del campo de concentración recupera la memoria de aquellos días y, al mismo tiempo, plantea una pregunta profundamente humana: ¿qué lugar ocupa hoy un sobreviviente y liberador de uno de los episodios más terribles de la historia?