Activistas anti-Israelíes forzaron a cerrar un prestigioso concurso internacional de fotografía puesto que incluía el trabajo de un periodista israelí, el semanario británico ‘The Jewish Chronicle’ informes. Los organizadores de la exposición anual World Press Photo, dierono que se había negado a ceder ante los manifestantes. En su lugar, cerraron la expósición después de sólo ocho días. Erik de Kruijf, gerente de Prensa, dijo a la «Jewish Chronicle» que no permitiría que «la censura de ningún tipo».