Después de imitar a Fidel Castro en gestos, giros idiomáticos, discursos kilométricos, color del uniforme y, sobre todo, en un estilo de gobierno capaz de aplastar a rivales y opositores, el presidente venezolano, Hugo Chávez, dio un paso más: estaría buscando instalar en su país una base de misiles extranjera, tal como lo hizo su mentor cubano en 1962, lo que puso al mundo al borde de una guerra nuclear. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en Cuba, donde la base pertenecía a la Unión Soviética, en este caso sería una instalación militar construida por Irán en la península venezolana de Paraguaná (extremo noroeste del país), el punto más cercano a Estados Unidos, según denunciaron fuentes de inteligencia citadas por la prensa alemana, norteamericana y venezolana.