Queridos graduados y graduadas, les doy la más cordial bienvenida en esta ceremonia de graduación. A partir de ahora, ustedes son parte de una minoría privilegiada, la de los más educados de nuestra sociedad, es decir los que tendrán más oportunidades en esta sociedad del conocimiento, y, junto con los privilegios, vienen las responsabilidades. La educación que han adquirido será siempre parte de su patrimonio personal, pero la utilización de este capital no involucra solo destreza técnica, sino también el ejercicio de la conciencia moral. El conocimiento se puede utilizar en forma egoísta o inescrupulosa. Pero podemos elegir. Podemos elegir comportarnos con integridad, con respeto y con honestidad intelectual, porque la responsabilidad de los más educados es fortalecer la confianza que cimienta toda convivencia democrática.