Se cumple por estos días, 4 de noviembre, un nuevo aniversario del asesinato de Itzjak Rabin: Han transcurrido exactamente 15 años. 15 años de una tragedia que en su momento enlutó a todo un país, a todo un pueblo: pero también a la región y, porque no decirlo, al mundo. Ya que la figura y personalidad de Rabin eran, en buena medida, la garantía para un proceso de paz tan frágil como endeble.