Varios grupos de activistas sirios denunciaron ayer una amplia campaña de detención de opositores al régimen de Bachar al Asad en distintos puntos del país, en la víspera de una nueva jornada de protestas. Al Asad, que heredó el poder de su padre Hafez en 2000, busca aplastar una revuelta que estalló hace casi dos meses y que plantea la amenaza más grave a la dinastía de su familia, en el gobierno desde hace 40 años.