La muerte de Osama bin Laden seguirá dando lugar a críticas e interrogantes basados, prioritariamente, en aspectos éticos y morales. En primer lugar hay aspectos sobreentendidos que nadie seriamente discute. Estos son, que ningún país se permite “márgenes” en cuestiones de seguridad que puedan afectar a su población; que ningún país supone que no tiene hipótesis de conflicto y que ningún país transfiere su defensa o representación en otro, por amigo que este pueda parecer. Reconocer estos factores no implica un juicio de valor. Implica, solamente, fotografiar la realidad.