Los musulmanes radicalizados están aprovechando el odio que se ha desarrollado en contra de ellos para atraer nuevos adeptos a sus células integristas y de ese modo mantener una guerra abierta contra los grupos supremacistas blancos utilizando los enfrentamientos como una forma de justificar actos violentos y el terrorismo. El reconocido choque de civilizaciones de Huntington sin duda está a la orden del día, aunque expresado de otra forma. Es en verdad el choque entre radicales supremacistas blancos y estos que podríamos llamar radicales supremacistas islamistas, dejando en medio todos aquellos quienes no tienen una posición hacia ninguno de los extremos, pero en caso de sentirse indefensos optarán por tomar lugar al lado de quienes sienten que les representa más por su «cercanía», étnica, religiosa o ideológica.
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