El año 1975 fue fundamental para Woody Allen. Rompió un cascarón que lo tenía solo como un buen comediante y de esa eclosión surgió un autor mayor. Lo particular es que la película con la que se produjo el salto fue una comedia en principio sin demasiadas pretensiones.
El filme fue La última noche de Boris Grushenko (cuyo nombre original es Love and death) y es un compendio de parodias y bromas a la cultura rusa. Pero toda burla tiene un dejo de homenaje y eso es lo que hace Allen a lo largo de toda la película.