27-10-2011 Camerún. Incentivan levantamiento popular luego de la reelección de Biya
La muerte de Muammar Gadafi puede interpretarse como un duro golpe para los caudillos africanos, que han conservado el poder durante 30 años. Tras el fin de la era Gadafi en Libia, que duró 42 años, Teodoro Obiang, en Guinea Ecuatorial, y José Eduardo Dos Santos, en Angola son los presidentes que han mantenido su sillón por más tiempo en el mundo. Pero si bien ambos se presentan como los actuales líderes de la manada, no son los únicos dinosaurios africanos.
Por estos días, los observadores internacionales expresan sus dudas sobre la validez de las elecciones cameruneses, en las que fue reelecto el presidente Paul Biya. A su vez, siete candidatos derrotados pidieron al pueblo camerunés que se manifieste en protestas para exigir la anulación de los comicios. La incitación a la revuelta popular de John Fru Ndi, el líder opositor más importante de Biya, llega luego de la muerte del Gadafi a manos de los rebeldes y de la celebración de las primeras elecciones libres en Túnez, donde comenzó la primavera árabe en enero de este año.
Biya logró en las polémicas elecciones cameruneses, celebradas el 9 de octubre, el 77% de los votos superando de forma amplia a los 22 aspirantes a la Presidencia de Camerún, país del África central corroído por la corrupción. De esta manera, logró prorrogar su mandato por siete años más.
En un discurso televisivo pronunciado el lunes, el presidente asumió la victoria a pesar de los cuestionamientos, afirmó que la riqueza del país estará repartida equitativamente, manifestó su determinación para iniciar una nueva etapa en la vida de Camerún y prometió “luchar contra las desigualdades sociales y crear empleos para todos los jóvenes”. Todo lo que no ha podido lograr en los 29 años de mandato que cumplirá el 6 de noviembre.
La distancia entre el estilo de vida de los dinosaurios africanos y sus conciudadanos es abismal. El lujo de los mandatarios contrasta con las necesidades primarias de los habitantes del continente más pobre.
En algunos casos, como el de Biya, esta distancia es tan inmensa que el presidente tuvo una participación muy acotada en la campaña electoral, puesto que pasa la mayor parte del tiempo en el extranjero.
Los herederos del estilo Gadafi
Mientras que a Gadafi le gustaba alimentar sus labios con botox, a Teodorín Obiang, el primogénito y posible sucesor del dictador Teodoro Obiang, le encanta pasear en autos Lamborghini o Ferrari y comprar mansiones por 27 millones de euros.
El ministro tiene inversiones inmobiliarias en Buenos Aires, París, Los Ángeles y Ciudad del Cabo. En setiembre de este año, la Policía le incautó en Francia 11 autos de lujo cotizados en 5,7 millones de euros. Los pozos petroleros descubiertos en la década de 1990 y la explotación forestal financian estos caprichos, mientras a unos cuantos kilómetros, en su Guinea Ecuatorial, más del 70% de los habitantes vive con menos de dos dólares por día, a pesar de que el producto bruto interno per cápita sea similar al español.
“Claro que los africanos somos responsables de nuestros males, pero Occidente siempre ha dado apoyo entre bastidores y ha animado de forma encubierta a los dinosaurios, aunque solo se quejan cuando sus creaciones se convierten en Frankenstein”, dijo a El País de Madrid Ayodele Aderinwale, director ejecutivo del Africa Leadership Forum.
Como Biya en Camerún y Obiang en Guinea Ecuatorial, José Eduardo dos Santos en Angola y Robert Gabriel Mugabe en Zimbabue aspiran a que termine pronto la primavera que derrocó a Gadafi en Libia y a Hosni Mubarak en Egipto, donde gobernó por casi 30 años. La preocupación de sus conciudadanos por sobrevivir es quizá el mayor aliado de estos ostentosos dinosaurios.
Intentan tumbar a los dictadores en África tras la muerte de Gadafi
27/Oct/2011
El Observador