Dos policías declarados culpables de matar a garrotazos a un joven, un caso que inspiró la sublevación popular en Egipto, fueron sentenciados el miércoles a siete años de prisión, una sentencia que enfureció a los familiares de los policías, que destruyeron bancos de madera en el tribunal y trataron de atacar a los familiares y abogados de la víctima. La muerte de Jaled Said se convirtió de inmediato en eje para los activistas que hacían campaña contra la brutalidad policial y otras violaciones de los derechos humanos bajo el entonces presidente Hosni Mubarak.