Entre los 154 diputados y senadores nacionales elegidos el domingo en las elecciones generales realizadas en la Argentina hay uno que cuenta con una particularidad: está imputado de encubrir el atentado a la AMIA, que el 18 de julio de 1994 provocó 85 muertos y cientos de heridos, dos años después del perpetrado contra la Embajada de Israel, el 17 de marzo, con otra veintena de víctimas fatales. No es difícil imaginar de quién se trata: el ex presidente Carlos Saúl Menem, acusado de ordenarle al entonces juez Juan José Galeano que frenase la investigación judicial contra Alberto Jacinto Kanoore Edul, quien llamó al último poseedor de la camioneta-bomba Trafic, Carlos Telleldín, el día que éste dice haberla vendido.