Los askenazíes, judíos de origen centroeuropeo, tienen una variación genética que les protege del Parkinson y que es analizada por investigadores de la Universidad de Tel Aviv para ver si puede ser trasladada de alguna manera a fármacos.
La investigación, realizada entre 1.360 personas de ese origen, una parte con esa enfermedad y la otra completamente sanos, ha demostrado que uno de cada cuatro askenazíes en Israel está inmunizado porque tiene la variación genética descubierta, informa hoy el diario Israel Hayom. Esta cualidad, que reduce las posibilidades de sufrir la enfermedad en más en un 30 por ciento, es común en hijos de askenazíes por parte de padre y madre, aunque cuando sólo uno de los progenitores es de ese origen también se registra el efecto inmunizador, si bien en porcentajes más reducidos.
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