Pese a lo que aparenta el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, no recorre nuestro continente promoviendo genéricamente las buenas relaciones entre las naciones. Visita a países sudamericanos: Nicaragua, Cuba, Venezuela y Ecuador, ligados al suyo por una especial relación de amistad. De allí que su viaje -una gira antiimperialista de reafirmación ideológica- merezca una doble mirada, no solo sobre quien viene sino también sobre quienes lo reciben.