Las efemérides, es decir los hechos memorables «acaecidos en el pasado» cumplen una doble función de orientación. Por un lado refieren al universo de valores simbólicos -aquello de ha de recordarse y celebrarse por siempre- y, por otro, como señales fáciles que ordenan los grandes periodos de una cultura. Su origen griego -ephemeros, «diario»- también remite a otro significado: «Una tabla de valores que da las posiciones de los astros en un momento dado». Parecería que el primero es una metáfora del segundo, los grandes eventos como efecto de la alineación de los astros. Una serie de hechos ocurridos en España, 520 años atrás, construyeron un mundo del que somos tributarios y herederos.