Hoy los cristianos egipcios celebran su Navidad, aunque tienen pocos motivos de alegría después de un año en el que la violencia sectaria se ha recrudecido, los ataques contra ellos han permanecido impunes y sus esperanzas en la revolución se han visto frustradas. El peso de los salafistas en las urnas (20%) les inquieta. En estos días han advertido que decir Feliz Navidad es pecado. Hace un año, en Nochevieja tuvo lugar uno de los atentados más sangrientos contra la comunidad cristiana, que representa alrededor del 10% de la población en Egipto: 20 personas murieron y unas 100 resultaron heridas cuando un coche bomba estalló junto a una iglesia de Alejandría.