A principios de enero de 2011, Hezbollah y sus aliados tomaron las riendas del gobierno del Líbano, después de asegurar el colapso de la coalición dirigida por el entonces primer ministro y líder del bloque “14 de marzo”, Saad al-Hariri. Hezbollah necesitaba formar una coalición que se opusiera firmemente al Tribunal Especial sobre el Líbano – que investiga el asesinato del ex primer ministro libanés Rafiq al-Hariri. Sin embargo, muchos comprendieron que el surgimiento del gobierno de la coalición del bloque “8 de marzo” tenía un significado mucho más importante. Parecía ser la última fase del ascenso inexorable del movimiento islamista chií libanés, fundado bajo el patrocinio de la Guardia Revolucionaria de Irán en 1982.