Para entender por qué en Brasil los negros y mulatos han pasado a ser mayoría pero aún viven mucho peor que los blancos, tal vez habría que comenzar visitando una vieja casa de la zona portuaria de Río de Janeiro. En la vivienda ubicada en el 36 de la calle Pedro Ernesto, los propietarios hallaron por azar hace 16 años que vivían sobre un antiguo cementerio de esclavos muertos al llegar a Brasil.