El partido La Izquierda propuso como candidata a la presidencia de Alemania a Beate Klarsfeld, una mujer que ha dedicado buena parte de su vida a la persecución de criminales de guerra nazi. Klarsfeld, que se enfrentará en la votación de la Asamblea Federal a Joachim Gauck, candidato del resto de las formaciones, se hizo famosa en 1968 por una bofetada que le propinó al entonces canciller alemán, Kurt Georg Kiesinger.