Hamza Kashgari, un periodista y redactor de un blog en Internet saudita pasó en pocas horas de un relativo anonimato a la notoriedad internacional. La causa es que hizo declaraciones en Twitter consideradas blasfemas por las autoridades religiosas sauditas. Al recibir amenazas de muerte, Kashgari de 23 años de edad, huyó de su país a Malasia, pero el ministro del Interior de ese país de mayoría musulmana, ordenó su extradición y ahora enfrenta la posibilidad de ser condenado a la pena capital en su país.