Por estas horas se observa a los últimos defensores del régimen de Bashar Al-Assad trabajar horas extras para publicitar un escenario de un Oriente Medio completamente caótico y apocalíptico en el caso que el régimen alawita finalmente se derrumbe. Se pretende describir un tablero político y bélico de caos regional como último intento por sostener un régimen que ha perdido toda legitimidad y credibilidad internacional debido a su brutalidad y a los crímenes cometidos desde marzo de 2011 cuando comenzó la revuelta en Siria. Es la última ficha por jugar y no configura nada nuevo en un intento estéril por sostener al tirano.