Lo que no hay duda es que el arte del exterminio ha avanzado de modo exponencial en relación a actores con persistentes reflejos cavernícolas. Lo que no impone el cinismo; obliga a vencer la insensibilidad. Sin embargo, el asesinato de esta familia en Francia tiene una particularidad que escapa a referencias temporales o a mutaciones culturales de largo aliento. Todos murieron por ser judíos, tal como les pudo ocurrir en Alejandría, antes del nacimiento de Cristo, o en Cesaria, Damasco, Tiro, Escalón, Telemaida o Gadara algo después. Para confirmarlo bastan los clásicos: Tácito, Suetonio, Plinio el Viejo, Horacio, Tíbulo, Ovidio, Quintiliano o Marcial. Recién el padre Justiniano acusa a los judíos de haber «asesinado al Justo».