Abdelkader Merah fue imputado ayer de complicidad en los siete asesinatos confesados por su hermano Mohamed en la ciudad de Toulouse y la vecina localidad de Montauban, en el sur de Francia, crímenes en los que los investigadores no descartan la participación de otras personas. Mohamed Merah, de 23 años y quien antes de ser abatido por las fuerzas de seguridad confesó haber matado a tiros a tres militares y a tres niños y un profesor de un colegio judío, actuó en solitario, pero la Policía trata de determinar si se benefició de apoyo logístico, tanto en la comisión de los asesinatos como en la preparación de los mismos.