Ha transcurrido más de medio año desde setiembre de 2011. Pero durante largos meses la sola mención de ese vocablo estuvo cargada de significado y oscuros augurios. Setiembre era el mes clave, el mes en el que los palestinos, habían anunciado presentarían en las Naciones Unidas su reclamo de ser reconocidos como Estado independiente. Esta ofensiva diplomática tenía como objetivo saltearse las imprescindibles negociaciones con Israel para obtener beneficios sin ninguna contraprestación. Aspiraban a ser reconocidos como Estado sin tener que dar a cambio el reconocimiento y la paz a Israel.