Esta es la cruda verdad de la situación en Siria: antes de mejorar, no hará otra cosa que empeorar; es la madre de todas las guerras a distancia; el régimen del despiadado Bashar al-Assad ya está acabado, sólo falta saber cuándo terminará. Las naciones se liberan de la tiranía por diferentes caminos. Cuando cayó el comunismo, algunos países viraron hacia Occidente mientras otros agonizaban. Yugoslavia -una hermosa idea que nunca funcionó- es una de las muchas naciones que se invocan como ejemplo posible del sangriento destino de Siria; otras son Irak y el Líbano.