El compromiso con la promoción y la defensa de los derechos humanos en el mundo es uno de los objetivos proclamados de la política exterior nacional. La elección de Uruguay para presidir el Consejo de Derechos Humanos de la ONU desde setiembre de 2011 refuerza ese objetivo, pero también expuso a la diplomacia uruguaya a un mayor escrutinio público sobre lo que hace y deja de hacer en cada foro internacional y en cada votación en la que se adopta una posición frente a los gobiernos más cuestionados en la materia.