La semana que empieza va a ser decisiva, pues estará marcada por el encuentro entre el primer ministro israelí y el presidente estadounidense. En el orden del día: la posibilidad de un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares iraníes. La cuestión es saber si EE UU sigue imponiendo su veto, si deja hacer o incluso si anima al Gobierno israelí, que parece convencido de la necesidad de tal ataque. Vista desde Europa, la posición inicial de Obama, es decir, intentarlo todo antes de recurrir a las armas, parece la más sensata. El anuncio de un acuerdo entre EE UU y Corea del Norte para decretar una moratoria del programa nuclear de Pyongyang a cambio de una ayuda llega en un momento oportuno.
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