Una de las fotos del Novecientos se tomó en la muniquesa OdeonPlatz. Adolf Hitler es el ser más fascinado del Planeta. El segundo Reich alemán acaba de anunciar su participación en la Primera Guerra Mundial. Por lo pronto sorprende el entusiasmo del don nadie austríaco, una fracasada calamidad que en la capital Bávara apura la tacha de su cigarrillo vital. Sí, Hitler pone su rostro de delirio. Tiene veinticinco años. Es uno más de la no tan apabullante multitud, el ángulo de la instantánea siempre importa, que corea al Imperio y a la orgía de testosterona patria que es un conflicto bélico y su canto a lo desconocido, a la euforia de triunfos y muerte. Romper la normalidad y desatar la tormenta de la prohibido.