La semana comenzó con una frase que se ganó el cartel francés en los medios: “El sexismo en el lenguaje”. Casi una contradicción: estaba escrita con luces de neón sobre un austero edificio neoclásico. Se habrá preguntado el público qué es eso del “sexismo en el lenguaje”. Es la idea de que el lenguaje suele ponerse al servicio de la discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro. Cuando se dice “todos mis amigos” para expresar “todos mis amigos y todas mis amigas” se está igualando por medio de un plural masculino genérico que para algunos representa un claro indicio de la tendencia a invisibilizar a la mujer. Según la Nueva Gramática (2010), estos circunloquios, aunque innecesarios por la existencia del uso no marcado (el masculino), son una señal de cortesía en ciertos empleos vocativos como “señoras y señores”.