Parece gracioso, pero si no permiten a las mujeres ir en bikini, no tendrán turismo», dijo ayer el presidente de Israel, Simon Peres, durante una visita a un destacamento militar en la frontera con Siria. El político israelí respondió así a una serie de preguntas acerca del auge de los Hermanos Musulmanes y el movimiento salafista en Egipto. Peres dijo que el turismo es un pilar de la economía del país vecino y que si priman criterios impuestos en otros lugares por los islamistas radicales, será un freno a esa actividad económica. Peres dijo que Israel ofreció «ayuda» a los árabes. «Pero no han querido, ojalá consigan recuperarse», afirmó el presidente israelí. «Nadie puede salvar a Egipto desde afuera. Solo desde dentro. Los jóvenes volverán a las plazas y esta vez con un plan», dijo, según declaraciones recogidas por el diario El Mundo y por varios portales israelíes.