El pueblo judío ha construido su identidad mediante un Libro. Es algo insólito y asombroso, que revela la profunda relación entre el ser humano y las palabras. La identidad de cristianos y musulmanes también se ha forjado a partir de un texto, pero siempre existió un espacio geográfico y político que permitía consolidar las creencias y normalizar la vida comunitaria. Por el contrario, los judíos carecieron durante siglos de un suelo y unas instituciones que salvaguardaran su existencia como pueblo. De ahí que la Torá y el Talmud se convirtieran en la patria real y simbólica de una comunidad hostigada, segregada y maltratada, a veces hasta el exterminio. A pesar de la diáspora, los pogromos y la Shoah, el puedo judío ha llegado hasta nuestros días, logrando constituirse como Estado.