Con tantos temas acuciantes, ¿cómo ocuparse del Día del Perdón? A tres semanas de la primera vuelta electoral, con crimen organizado, ajustes de cuentas, marihuana legitimada, pastabaseros asaltando y el Derecho crujiendo, ¿para qué abandonar lo terrenal y volver la mirada a lo abstracto y celestial del fasto religioso de una minoría? Preguntas como éstas podríamos repetirnos hasta lo infinito, y llamarnos a la batalla práctica, dejando toda meditación sobre el Yom Kipur de otros. Y sin embargo, no encontramos ningún tema más urgente en el Uruguay de hoy. No ya por ser el nuestro un país laico, construido sobre el respeto recíproco, donde estamos habituados a que las fiestas del judaísmo sean saludadas fraternalmente, como expresión de uno de los varios credos que conviven en nos. Por otras razones, mucho más profundas que la costumbre.