Explicar los comienzos del conflicto requiere de demasiado tiempo y páginas, así que me atendré a lo que ocurre ahora, en este último mes. Y lo que ocurre es que nadie tiene una estrategia definida o, al menos, no nos lo han hecho saber. Israel se ha dejado llevar por los caprichos de Hamás y Hamás (que ayer confesó por primera vez ser el autor del secuestro y asesinato de los tres jóvenes israelíes que dieron comienzo a esta batalla) se ha dejado llevar por un impulso desesperado en el que, dada como está su situación política y económica, no tenía nada que perder.