Mikenberg: el Maradona de la Física

Mikenberg: el Maradona de la Física

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Habla como un europeo que aprendió español mirando las telenovelas de Cris Morena. Pero no. Es un científico porteño que no conoce de fronteras, como la física experimental. Jorge Mikenberg es uno de los investigadores más importantes desde la década de 1980. Hoy dirige el protocolo de acción que va hasta 2030 del programa Atlas, más conocido como el colisionador de átomos ubicado en las afueras de Ginebra, Suiza. Hijo de un ingeniero agrónomo y hermano de una matemática, de chico tuvo que huir del peronismo porteño y refugiarse en Salta, al Norte de Argentina, donde pudo contemplar la naturaleza. De regreso a la capital terminó la escuela hasta que su padre, quien describió la constitución geológica del suelo argentino, obtuvo un puesto en la agencias de la Organización de las Naciones Unidas dedicada a la alimentación y agricultura (FAO) y tuvo que emigrar a Nicaragua. «Estuve unos días preso por hablar de democracia bajo la dictadura de la familia Somoza», recuerda Mikenberg. A los 16 años se fue a una colonia socialista (kibbutz) en Israel. Sus padres, para estar cerca, se mudaron a Tanzania. Estudió Física en la Universidad de Jerusalén, carrera que terminó en Chile (Pontífica Universidad Católica de Santiago). Regresó a Medio Oriente para cursar su doctorado en Física Experimental, hizo el posdoctorado en Estados Unidos y trabajó como representante del Instituto Weizmann en Alemania. Finalmente, se radicó en Ginebra en 1983.

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Cocina de Israel en Las Carretas

Cocina de Israel en Las Carretas

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El 19 de noviembre terminó en Las Carretas del Sheraton un Festival de Cocina Israelí, con la presencia del chef Yair Feinberg, que en Israel desarrolla actividades múltiples, como cocinero y empresario. Conversó con Sebastián mostrándose conceptual, partidario de una cocina atenta a los sabores naturales, avara de sal y azúcar.

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Condena y censura

Condena y censura

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El director iraní Jafar Panahi fue condenado hace unos meses por el régimen de su país a sufrir seis años de arresto domiciliario y veinte años de prohibición de filmar, viajar al exterior o conceder entrevistas, bajo el cargo de hacer un cine «contrario al régimen». Entonces optó, con ayuda de su colega Mojtaba Mirtahmasb, por mostrar en imágenes su vida diaria en ese encierro. Lo hizo en una película titulada This is Not a Film (Esto no es un film) donde se lo ve cumpliendo sus menesteres cotidianos (tomar el desayuno, alimentar a la mascota de su hija) como alegato que no necesita de proclamas verbales para ilustrar la intolerancia de un sistema político y de su brazo judicial.

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El «Pequeño Adolf» y los neonazis

El «Pequeño Adolf» y los neonazis

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A las cinco de la tarde aún era de día en Kassel, pero nadie vio huir al pistolero que disparó en la cara de Halit Yozgat, de 21 años. Solo uno de los cuatro clientes que usaban los ordenadores de la trastienda escuchó un «ruido fuerte» al que no dio importancia. Así que a Ismail Yozgat le tocó descubrir el cuerpo de su hijo agonizando en el cibercafé familiar. Los testigos que pudo reunir la Policía recordaban a otro cliente con gafas, alto, rubio y fornido. Las huellas del ADN permitieron la detención de quien resultó ser un agente de los servicios secretos identificado como Andreas T. y conocido en su pueblo por el sobrenombre de «Pequeño Adolf». Lo soltaron por falta de pruebas.

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