Pocos años después de haber dejado sus hogares para instalarse en los territorios controlados por el Estado Islámico (ISIS), miles de mujeres musulmanas nacidas en el norte de África o en Europa occidental han comenzado a regresar. Con el derrumbe del grupo terrorista, las autoridades de seguridad nacional de esos países preveían un aumento de su trabajo: se prepararon para revisar con cuidado los ingresos de miles de hombres que se replegaban desde Irak y Siria. En cambio, lo que vieron fue una enorme cantidad de mujeres y niños. «En los meses recientes, las mujeres que habían migrado al Estado Islámico han estado huyendo del califato de a cientos, para regresar eventualmente a sus países de origen o para asilarse en centros de detención o campos de refugiados por el camino», reveló una investigación de The Washington Post.