2016 fue el año más sangriento del autodenominado Estado Islámico desde que la guerra civil siria resucitara a una organización nacida tras la invasión de Irak en 2003. Es unas de las principales conclusiones del Índice Global de Terrorismo, un informe publicado este miércoles que traza la radiografía del terror a lo largo y ancho del planeta. «El incremento del número de ataques y víctimas tiene como principal escenario Irak y está vinculado a las pérdidas territoriales que ha sufrido el grupo, que ha tratado de compensarlo con un mayor uso de las tácticas terroristas», señala a EL MUNDO Daniel Hyslop, director de investigación del Instituto para la Economía y la Paz, autor del informe.