La UNESCO quedó en el centro de la polémica tras expresar preocupación por la muerte de periodistas en Gaza que, según información difundida posteriormente por Israel, mantenían vínculos con Hamás y la Yihad Islámica. El episodio reavivó el debate sobre la utilización de credenciales de prensa como cobertura por parte de integrantes de organizaciones terroristas y los desafíos que ello plantea para la protección de periodistas en zonas de conflicto.